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web por la vida


14 Enero 2011

ha | El diagnóstico prenatal y la terapia fetal frenan el pobre pronóstico en cardiopatía grave

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El abordaje intraútero parece ser el abordaje esencial para ciertas cardiopatías congénitas graves que si se dejan a su libre evolución tienen un pronóstico muy sombrío para el recién nacido. La ecocardiografía actual ofrece la posibilidad de diagnósticos certeros y afinados.

Raquel Serrano

Las cardiopatías congénitas graves, cuya incidencia anual se sitúa en cuatro casos por cada diez mil nacimientos, que comprometen la vida y que van a necesitar intervención quirúrgica en el primer año de vida se detectan actualmente en periodo prenatal.

La tasa de detección oscila, en función del centro hospitalario, en torno a un 50-70 por ciento, cifra que, según Alberto Galindo, responsable de Medicina Fetal del Hospital 12 de Octubre, de Madrid, comparada con los índices de años atrás es muy elevada; “pero teniendo en cuenta que son mejorables todas las situaciones graves, la tasa de detección es mejorable”.

La formación del profesional, la tecnología empleada, ciertas características maternas que dificultan el diagnóstico y el momento del embarazo en el que se hace la exploración son algunos de los factores que contribuyen a que pueda o no alcanzarse el diagnóstico en vida fetal.

Teóricamente, todas las cardiopatías graves son detectables en el periodo fetal, entre las semanas 13, 14 y 15 de gestación, siempre que se cumplan los criterios de experiencia profesional y adecuada tecnología, aunque normalmente la ecografía de detección de malformaciones, que se realiza en torno a la semana 20 de gestación, es la que suele alcanzar el diagnóstico, previa sospecha de malformación que se remite al experto.

Tratables intraútero

Galindo, que ha dirigido el IV Curso de Ecocardiografía Fetal, celebrado en el 12 de Octubre, ha detallado que las cardiopatías no son privativas de un grupo determinado de gestantes, “lo que justifica la exploración morfológica universal en el embarazo”. Pero, una vez que se ha detectado la malformación cardiaca, hay que ver cuántas de ellas son tratables intraútero. El especialista considera que en esta categoría se encuadran tres tipos, que constituyen entre el 5 y el 7 por ciento de todas las cardiopatías graves. “Aunque se trata de un pequeño porcentaje, el nexo común de todas ellas es que son extremadamente graves. De esta forma, la posibilidad de intervención intraútero permite, en algunos casos, cambiar totalmente el pronóstico de vida, tanto en cantidad como en calidad”.

Esta es la bondad de la terapia fetal porque tales alteraciones son tan graves que el pronóstico es pésimo si se dejan a su libre evolución. “El tratamiento frena el deterioro, de forma que cuando el niño nazca va a necesitar, evidentemente, procedimientos adicionales, pero se habrá conseguido que nazca en mejores condiciones que si no se hubiera realizado ningún abordaje”.

Especialización conjunta


Para Galindo, desde el punto de vista diagnóstico la incorporación de modernas tecnologías, como la ecografía tridimensional, ha permitido sumar matices al diagnóstico, aunque la detección principal se sigue estableciendo con la ecografía convencional en dos dimensiones complementada con Doppler.

La influencia de la superespecialización en este campo, que ha convertido a los profesionales casi en cardiólogos fetales, también ha sido un hecho decisivo para acometer diagnósticos certeros.

Tampoco olvida la colaboración y el interés de ginecólogos, neonatólogos, cardiólogos infantiles y cirujanos cardiacos, esenciales para el abordaje integral de las cardiopatías congénitas y ha destacado a los grupos de los hospitales de La Paz, Gregorio Marañón y 12 de Octubre, especializados en este tipo de alteraciones, cuyos miembros se han planteado si los resultados terapéuticos podrían mejorarse con la centralización en hospitales de referencia.

Un vídeo de 2008 del Hospital 12 de Octubre

Comentarios de los lectores:

1. Luna | 18 Enero 2011 | 4:17

¡Cuánto podría avanzar la medicina intrauterina, si no se emplease el diagnóstico para la mal llamada eugenesia!.
Verdaderamente, la posición abortista supone un hecho de oscurantismo.